lunes, 27 de mayo de 2013

TARDES DIFERENTES: DE MERENDOLA EN EL LEMBRANZA.

El pasado viernes disfrutamos de una tarde la mar de divertida y es que no hay nada como encontrar un sitio chulo para pasar un ratito con los peques y aprender a disfrutar tanto como ellos. En Las Rozas (Madrid) hay uno de esos sitios: El Lembranza.

Lo mejor no es su estupenda terraza, sus menús anticrisis o su ricos y seleccionados vinos. Lo mejor, sin duda, son las estupendas personas que forman el Lembranza.

Hace más o menos un añito que Silvia se embarcó en esta aventura y no podemos más que darle las gracias por ello, porque hemos encontrado un lugar estupendo para pasar unos ratitos mágicos.

Lo último que nos ha dejado organizar ha sido una merienda de lujo para unos de los clientes más distinguidos del Lembranza, nuestros niños. Decoramos cupcakes, nos pintamos las caras, corrimos, merendamos, bailamos, en fin, pasamos una tarde divertida al máximo.









Esperamos, por supuesto, que se vuelva a repetir una merendola tan estupenda y desde aquí, queremos dar las gracias a nuestras lembranceras por tratarnos siempre tan bien y por hacernos sentir como en casa.

miércoles, 22 de mayo de 2013

PARA LAS QUE COMO YO, NO PUEDEN IR AL #8J #ENVIDIADELAMALA

Por si no era suficiente el eventazo que Madresfera está organizando para dentro de muuuuy poquitos días, ahora nos enteramos que después del "trabajo", las mamás blogueras disfrutarán de una merecida cena y unas merecidísimas seguro copichuelas, acompañadas de una charla interesante y divertida. ¡¿Por qué?!

Llevo poco tiempo como bloguera activa en este mundo 2.0 que todavía me es algo hostil, sin embargo el I Encuentro de Madres Blogueras se me antoja como aquel evento del año que estás meses esperando, que no te deja pensar en otra cosa que no sea el fiestón evento en sí mismo.



Sin embargo, pienso yo, ¿por qué organizarlo en junio, mes de bodas, bautizos y comuniones por doquier? Es más, ¿por qué no se cancelan esas bodas, comuniones, etc... a las que vas porque tienes que ir?, ¿es que todavía no se han enterado de que se está organizando un gran evento?

En fin, que si como yo, te va a ser imposible disfrutar de la desvirtualización el próximo #8J, no sufras. Habrá más reuniones, más eventos, más fiestas, más cenas y copichuelas y ¡entonces sí! Entonces allí estaremos, dispuestas a darlo todo y con el resentimiento de habernos perdido la última.

A pesar de la envidia (de la mala) y el desazón, estaré esperando ansiosa esos post post#8J (valga la redundancia).

¡¡Que lo paséis bien!!

lunes, 20 de mayo de 2013

¡¡Disfrutemos de un invierno eterno!!


Nos quejamos de vicio, está claro. Que si hace mal tiempo, que si qué asco de lluvia, que si se me encrespa el pelo con la humedad y no hay día que no parezca una escarola, que si no puedo parar en una terracita a disfrutar del solecito y tomarme una caña… Bueno, bueno, bueno… males menores. ¡¡Disfrutemos de un invierno eterno!!



Es verdad que hay que pagar esa calefacción que no hemos podido quitar pero, ¿lo que ahorramos en otros aspectos? Yo, mismamente, llevo con intenciones de cambiar los pijamas de mi artista desde hace mes y medio. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que si este invierno nos acompaña un poquito más, los pantalones de los pijamas de invierno serán tan cortos, que no necesitaré comprarle más, los podrá utilizar como pijamas de verano.

También nos ahorramos las cañitas en esas terrazas que, cuando sale un poquito de sol nos llaman sutilmente, “cañita para despedir otro día de currele y unas patatillas para distraer al churumbel cinco minutillos, señoooora…” Pues no apetece. Y además, estaremos siendo fieles a la “operación bikini” que hará un mes y algo que habremos comenzado.

Aunque, pensándolo bien… “operación bikini” ¡¿para qué?! ¡A la mierda! Y así, sin sentirnos culpables. Si no parece que vayamos a lucir pronto las monisitudes del buen tiempo, dejemos de sufrir. No guardemos los abrigos ni gabardinas que, además de esconder que hemos abandonado el plan-estricto- bajo- en-calorías, pueden librarnos de las gripes tan comunes en la época en la que nos encontramos, pleno invierno.

Y cuando voy a recoger a mi peque al cole y me despido de alguna mamá “Jolín, te vería después en el parque, pero con la que está cayendo…” Y me voy tan contenta, agradeciendo a este invierno eterno que esté retrasando esas tardes de parque hasta bien entrado el verano cuando la solanera es tal que… “Pufff, te vería después en el parque, pero con la que está cayendo…”

Algún día, a lo mejor el año que viene, le explico a mi artista lo que es la primavera y por qué su cole está lleno de flores de fieltro y soles con sonrisas, aunque en el cielo no vea más que nubes negras y su abrigo (corto también) no se pueda quedar en el armario. 

Este año, de momento, parece que no nos toca primavera.

Feliz (lluvioso otra vez) lunes.

viernes, 17 de mayo de 2013

VIERNES REIVINDICATIVO #POR MIS HIJOS.

Hace casi cuatro años la cosa andaba mucho mejor que ahora. Por supuesto, no estoy descubriendo nada nuevo ni creo que haga falta que se lo recuerde a nadie, simplemente hago memoria. Se oía hablar de recesión, pero poca cosa más. La prima de riesgo y las cifras del paro eran datos desconocidos; por lo menos, desconocidos para mí en aquel momento.

Hace ahora cuatro años estaba embarazada. Trabajaba en un centro escolar privado, como profesora de alumnos de secundaria y bachillerato. Pero mi embarazo era un embarazo de riesgo y desde la sexta semana de gestación tuve que dejar de trabajar, mantenerme en reposo y esperar, esperar y esperar. En septiembre se inició un nuevo curso escolar para mis alumnos y para mí terminó la espera. Nació mi hija.

Me hubiera gustado haberme incorporado tras mi baja por maternidad a mi puesto de trabajo, pero no fue así. Una mujer que ha estado ocho meses de baja durante el embarazo y cuatro meses más de baja por maternidad, no es un trabajador eficiente ni interesante para esa empresa. De alguna manera, me sentía culpable por no haber podido trabajar durante el embarazo y haber perdido mi puesto de trabajo. Y me costó darme cuenta de que no había perdido nada, que se cierran puertas y se abren ventanas y todas esas cosas que se dicen. Me costó y mucho.

Ahora la situación general es mucho peor que entonces. No dejo de ver a mi alrededor a mujeres que sufren porque se les pasa el momento de ser madres, porque saben que si lo fueran, peligraría su carrera laboral. Mujeres y madres que sufren porque ante un despido son las primeras en recibir malas noticias. Porque se reducen las jornadas escolares y se ven presionadas para no pedir la reducción de su jornada laboral. Porque buscan y buscan trabajo y en las entrevistas para cualquier puesto se les pregunta por el número de hijos que tienen y sus edades, así como si están pensando en ampliar la familia. Pero, ¿no son nuestro futuro?, ¿en qué se está pensando?

Hoy es Viernes Reivindicativo de Marea Fucsia y el tema que se trata es "Por mis hijos". Pues por ellos y para ellos, debemos seguir exigiendo que no se pisen nuestros derechos y por supuesto, los suyos. Y debemos seguir exigiendo que las desigualdades sociales no sigan creciendo y que las oportunidades sean iguales para todos. Y debemos seguir exigiendo que se nos escuche y se nos tenga en cuenta porque nuestros hijos son también su futuro.


lunes, 13 de mayo de 2013

"Si os llama, a lo mejor es que está preparada para no llevar pañal por la noche, ¿no?"

La "operación pañal" supuso un antes y un después en mi experiencia maternal. Tuve que cuestionarme algunos aspectos de nuestras cualidades como padres, tanto las mías propias como las del padre de la artista. A lo largo de la vida, todos hemos sufrido algún momento de tierra trágame ahora mismo que no quiero volver a ver la luz del sol y la "operación pañal" supuso para mí uno de aquellos momentos. Os narro.



Comenzaba el segundo curso en la guardería y mi artista estaba a punto de cumplir dos años. Faltaban unos días. Desde la guardería nos mandaron una circular en la que se nos comentaba que iban a empezar a trabajar con los peques el tema del control de esfínteres y que sería recomendable que empezáramos también nosotros a trabajarlo desde casa a fin de que "unidos, jamás fuésemos vencidos" y todo eso que se nos dice.

La circular incluía una serie de comportamientos que debíamos observar en nuestros pequeños con el fin de identificar si estaban o no estaban preparados. Cosas como: comprobar si al despertar de la siesta el pañal está mojado o no, si son o no son conscientes de que están haciendo sus cosillas (aunque se las estén haciendo encima) y comportamientos similares. Por otro lado, incluía pautas a seguir para estrenarnos exitosamente en la retirada del pañal. Pautas sencillas como: no avergonzar al niño o enfadarnos porque no siempre llegue al orinal, no esperar a que nos lo pida sino ponerle cada dos o tres horas en el orinal unos minutillos aunque no haga nada y poco más. Por las noches, dejamos el pañal puesto, que ya se le retirará más tarde. Primero, hay que conseguirlo durante el día. La verdad es que a simple vista, todo parecía sencillo.

Nosotros, como siempre hemos sido muy bien mandados, nos pusimos manos a la obra. Nos hicimos con un orinal chulo y con unas dos mil o tres mil pegatinas que dejamos en el armario del baño porque a la artista le gustan las pegatinas más que comer con los dedos, así que decidimos utilizarlas como premio cada vez que consiguiera hacer sus cosillas en el orinal. Se lo explicamos a ella, se lo volvimos a explicar y cada vez que podíamos se lo recordábamos. Y así, con mucha alegría y expectación, pañal fuera de nuestras vidas.

La cosa fue de maravilla. La niña hacía sus cosas en el orinal y pegatina al canto. Fiesta y gritos de júbilo y emoción por la casa. El proceso, de momento, no generaba problemas. Alguna escapadilla piernas abajo, pero cosa sin importancia.

No caímos en un aspecto importante. Mi artista pasó también por aquella época de "esto es míííííííoooo" pero por lo general, ella es generosa y considerada y por supuesto nadie se iba a quedar sin pegatina tras el oportuno paso por el baño. Por ello, se agenció unas cuantas pegatinas y allí estaba, al acecho, esperando que alguien entrara al baño para colarse y plantarle una pegatina como premio por el éxito conseguido. Hubo un tiempo en que ninguna visita que hubiera usado nuestro baño, salía de casa sin pegatina y unas palmaditas de aprobación por parte de la artista.

Segunda circular por parte de la guardería: REUNIÓN con el fin de tratar diversos temas, entre ellos, control de esfínteres. Bien, pues allí estaremos (o mejor dicho, allí estaré, que el horario es incompatible para el padre de la criatura).

La cosa empieza bien. Una reunión informativa que discurre con normalidad. Llega el tema "operación pañal fuera" y empiezan las cuestiones de los padres hacia la profesora y orientadora, con el fin de encontrar pronto el ansiado éxito ante dicha batalla. Yo no participaba mucho de la tertulia, puesto que no nos iba del todo mal con el método que habíamos comenzado a utilizar, así que no me parecía que mi intervención fuera necesaria.

Pero, mira por donde, a la profesora de la artista sí le parecía que debía participar y se dirige hacía mi persona: "Y ¿vosotros qué tal? Parece que lo lleváis bien". "Pues sí, eso creo, no hay mucho que contar, la verdad... va bien." "¿Por las noches?, ¿tampoco lleva el pañal por las noches?" "Pues sí, por las noches sí, nos llama cuando tiene ganas pero... como lleva pañal... pues... no nos levantamos a ponerla en el orinal..." Tiempo de silencio... ¡¡ERROR!! Según lo iba diciendo notaba las miradas de desaprobación del resto de padres, veía cómo se le salían los ojos de las órbitas a la orientadora y cómo la profesora se preparaba para soltar cualquier cosa por la boca "Si os llama, a lo mejor es que está preparada para no llevar pañal por la noche, ¿no?" o lo que realmente nos quería decir "¿Por qué sois tan vagos de los cojones? ¡Gentuza!" Pude leerle el pensamiento con solo mirarla a la cara. Y en las miradas de los demás padres estaba escrito "vaya tela, vaya tela... pobre niña..."

La verdad es que a mi no me había parecido tan mal, hasta que lo dije en voz alta y la culpa se apoderó de mí. "¡¡Vaga, más que vaga!!" Me dije a mí misma.... "Pero esto no me vuelve a pasar, a Dios pongo por testigo que mi niña no tendrá el culo mojado por la noche si a ella le da de nuevo por llamarnos para pedirnos piiiiiissss..."

A la mañana siguiente me desperté, me miré al espejo y una pegatina con una "cara contenta" pegada en mi frente me recordó que aquella noche la artista había hecho pis en su orinal. Íbamos por buen camino.


jueves, 9 de mayo de 2013

CÓMO PERDER ESE NOMBRE QUE TE HA ACOMPAÑADO DURANTE TANTO TIEMPO EN MENOS DE TRES MESES.

No hay nada como que tu hija empiece a ir al cole (de mayores) para que, antes de fin de curso, hayas perdido el nombre que tanto tiempo te ha acompañado.

Empiezas por saber el nombre del más chungo de la clase, porque es el nombre que más suena cuando vas a dejar o a recoger a tu descendencia en su respectiva clase. Generalmente además, dicho nombre suele venir acompañado de su respectivo apellido, para que no haya duda ninguna. El niño o la niña en cuestión, se habrá ganado por méritos propios que todas las mamás, papás, abuelas, abuelos y demás recogedores de niños en el cole, se hayan aprendido su nombre en cuestión de una semana o dos a lo máximo. Y ello conlleva que su madre, padre o lo que sea que lo recoja, deje de tener nombre propio y empiece a ser la madre de Menganito, el padre de Zutanita...

Lo siguiente que se empieza a conocer son los nombres de los amigos de tus hijos. La amistad es un concepto demasiado valorado entre los adultos. Los niños pasan del amor al odio por un simple robo inocente de desayuno o por un halago a destiempo de la profesora hacia el dibujo abstracto que ha hecho ese que ha sido tu amigo hasta hace cinco minutos. Por ello, nunca tienes del todo claro quién sí es amigo y quién no es amigo de tu churumbel. Se aprende por un contínuo ensayo/error: "¿Qué tal en el cole? ¿Has jugado con Pepi?", "No, ya no es mi amiga, n'ha quitao mi bocadillo de chorizo", "¿Con quien has jugado hoy en el patio?", "Con nadie". Y mis ojos se llenan de lágrimas imaginándome a mi pobre artista arrinconada en el patio, bajo la sombra de una encina... "No hemos salido al patio porque ha llovido, hemos visto unos dibus..." Vale, soy mema melodramática por naturaleza.

El verdadero estrés comienza cuando la niña es invitada al primer cumpleaños de un compañero de clase. Es emocionante. Paso 1: comprar el regalo y tratar de explicarle a tu hija que no, que el cumpleaños es de su amiguito y ella no tiene por qué recibir otro regalo y que es la última vez que se me ocurre preguntar su opinión en una juguetería para que, entre las dos, decidamos el regalo que llene de luz y de color la vida de su amiguito. Paso 2: llega el día en cuestión y el momento de vestir a la niña para el evento y la encrucijada entre monísima de la muerte y como ella quisiera ir. Desde luego, esta vez no me pilla de pardilla y ni pregunto, se pone lo que yo le diga, que para eso soy su madre y punto en boca. Dos horas después encuentro algo que me parece perfecto para ir hecha un pincel y que le permita saltar, brincar, bailar, subirse a cualquier cosa y sobre todo lanzarse el zumo de naranja y la tarta de chocolate por la pechera. Y todo ello, sin que yo sufra un ataque al corazón porque la prenda en cuestión me haya costado un ojo de la cara. (Mención: gracias señor Ortega, sus tiendas para niños me ha salvado la tarde).

Paso 3 y definitivo: llegada al evento y presentaciones "Hola, ¿qué tal? Soy la mamá de Menganito", "¡Anda! Encantada de conocerte, yo soy la mamá de Zutanita." Y así se pasa la tarde, entre risas, ganchitos, sandwiches de nocilla, cánticos mil y momentazo tarta con ventitantos niños soplando escupiendo para apagar la vela. Tres horas después de la llegada, toca recoger a tu hija entre la montonera de niños sudorosos y pringosos con caras de zombies derrotados tras la batalla.

Te vas a casa y tras el maratón cumpleañero, te acuestas en la cama y piensas "¡Qué maja la mamá de Pepi! ¿Cómo se llamará?" Y te duermes soñando con cumpleaños donde cada madre lleva una identificación con su nombre y el de su hijo y todo es más fácil y dejas de soñar porque estás cansada hasta para eso. (Mención e idea: identificaciones cumpleañeras con preciosas ilustraciones de blogueras consagradas como la NSN o la madre novata... ya lo visualizo...).

Feliz jueves de esta laaaaarga semana.

martes, 7 de mayo de 2013

LA MADRE DE LA ARTISTA 3, 2, 1...

Desde que soy madre vivo el día a día a través de los ojos de mi artista. Cuando estoy con ella es: "mira qué bien se lo pasa en el parque del demonio, cuánto ha aprendido en el cole (no calla ni cinco minutos, puffff...)" y un larguísimo etcétera. Y cuando no estoy con ella todo se vuelve en mi contra y los ratos que se suponían de relax y pensamientos lejos de casa-curro-cole-casa-parque-ducha-cena-abatimiento total (casi siempre en ese orden, aunque el abatimiento total a veces comienza de buena mañana), se convierten en ratos de "qué estará haciendo, cómo le gustaría esto o lo otro... ¡con el salero que ella tiene!". Y así se pasan los días.

Tanto, tanto se van pasando los días que hace ya tres años y casi ocho meses que la artista apareció en nuestras vidas y se abrió el telón, se encendieron las luces y comenzó el espectáculo.

Vivencias, aventuras y pensamientos en torno a mi artista, que comienzan en 3, 2, 1...