viernes, 21 de junio de 2013

LOS PRÍNCIPES NO TIENEN NOMBRE. Descubrimientos que se hacen cuando sales de viaje.

Viajar en familia siempre me había parecido una gozada. Nunca he sido de esas adolescentes que renegaban de vacaciones familiares. Las he disfrutado y las sigo disfrutando, la verdad. Sin embargo, ahora ya no sólo me parecen una gozada. Ahora, salir de casa unos días con mi familia, aunque sean dos o tres días nada más, me parece terapéutico y absolutamente necesario.

Cuando nació mi artista, plantearme salir un fin de semana me parecía una tortura china. No entendía cómo un ser tan pequeño acarreaba tanto equipaje. Ya por mí misma, soy exagerada con este tema. Sin embargo, con el nacimiento de mi hija, al igual que el colesterol, la necesidad de viajar con la casa a cuestas se incrementó hasta el infinito y más allá. Menos mal que el tiempo pasa y unos meses (en mi caso casi dos años) después del parto, las hormonas dejan de jugarte malas pasadas y vuelves a ser casi normal. Normal del todo no, porque la revolución de la maternidad y todo lo que conlleva, no nos permitirá nunca volver a ser lo que éramos. Pocas madres cabales conozco y las que lo parecen, estoy segura que están fingiendo. En fin, a lo que iba, que llega un momento en el que empiezas a entender que puedes salir de casa sin pañales (porque ya no los usa), ni chupete (tampoco), ni puré, ni potitos, ni camisas de batista, ni el calientabiberones para el coche porque, aunque sea pleno agosto, puedes quedarte atrapada en una tormenta de nieve y algo calentito tendrá que tomar la criatura...

El caso es que crecen y... ¡qué comodidad! Ahora sí se puede. Una maleta con lo necesario (un poco más, por el "por si acaso") y ¡¡allá vamos!!

El fin de semana pasado estuvimos en Disneyland París con la peque. Increíble. De verdad. Superando todas mis expectativas y sobre todo, las suyas. Un regalo fantástico de los abuelos, mis padres, que saben cómo hacerme más feliz que un regaliz.



Las princesas monísimas de la muerte, unas princesas de verdad y no esas que salen en el Hola. Con su sonrisa perpetua, sus vestidos de cuento, sus tiaras, su perfecto francés-inglés-español-chino y yo que sé cuántas lenguas más, para hablar con todos los pequeños que se les acercaban a dar palique. Vamos, unas princesas como Dios manda. Y las niñas, con sus vestidos por el hotel, por el parque, para comer, cenar, para dormir... si dejo yo a mi artista a su libre albedrío, se mete en la bañera con el vestido.



Mickey, Minnie, Pluto, Donald y un larguísimo etcétera que no hablan pero que ¡ni falta que les hace! Simpáticos con los chavales, firmando autógrafos por doquier. Un no parar. Y es que sí, firman autógrafos. Y muchos. Perpleja y ojiplática me quedé cuando vi la maestría con la que son capaces de agarrar el cuaderno y el boli con semejantes guantes y plasmar un pedazo de firma de las chulas, con sonrisas, corazones y lo que haga falta.





Las princesas también firman y con una caligrafía espectacular. Penita me dan un poco los príncipes que las acompañan. Son unos don nadie. Por no tener, no tienen ni nombre. Mi hija se acercó a Blancanieves para paliquear un rato de princesa a princesa y después de charla, achuchón y besazo principesco, el príncipe que la acompañaba, se acercó y le dijo a mi pequeña "¿Te firmo en tu cuaderno?". Hasta a ella le dio ternurita el pobre muchacho y le dijo con tono de madre condescendiente: "Vaaale, firma si quieres". Cuando el chico se alejaba, me preguntó mi hija: "¿Qué ha puesto?". "Su nombre". "¿Y cómo se llama?". "Sólo ha puesto Príncipe". "Pobre, no tiene nombre...".



Nota a los abuelos de la Artista: GRACIAS, cuando queráis, ¡¡otra vez!!

martes, 18 de junio de 2013

A CUIDARSE UN POQUITO TOCA. SELLO DE CALIDAD MADRESFERA "SKIN METHOD".

Todas las que hemos sido madres sabemos que una vez nacido el retoño en cuestión, los mimos, atenciones, cuidados y un larguísimo etcétera de cosas ricas pasan a ser de su propiedad, indiscutiblemente. Pero no sólo las del personal ajeno, sino que los padres y sobre todo las madres nos dejamos la piel en mimos, atenciones y cuidados para nuestros pequeños, desatendiendo los nuestros propios en muchos casos.

Si no lo creéis, haced memoria y pensad en la cantidad de veces que habéis salido de casa con la intención de renovar un poquito el fondo de armario y al volver a casa os dais cuenta de que no habéis comprado absolutamente nada para vosotras y sin embargo, en las ocho o nueve bolsas con las que habéis cargado existe un amplio surtido de TODO para nuestros críos. En algunos casos, cosas tan absolutamente necesarias como esa ropa preciosa que hay que lavar a mano. Claro... ¡Cómo no! Con la cantidad de tiempo del que disponemos las madres, lo mejor es encima echarnos curro a las espaldas y recrearnos en la bonita labor de sacar manchas de zumo de naranja a mano.

En fin, lo que pretendía con mi entrada de hoy era informar a madres prácticas (como yo) y con poco tiempo (como todas), de un producto genial que he tenido la suerte de poder probar y del que quiero daros mi opinión. Porque, a pesar de que somos madres y es una gozada encargarnos de los cuidados de nuestros peques, no es menos gozada cuidarnos un poquito y de vez en cuando probar en nuestras carnes (y nunca mejor dicho) el placer de dedicarse unos minutillos al día. 



Se trata de un producto de Skin Method para el Cuidado Reafirmante Corporal.



No sé si es la combinación de activos, la producción de colágeno o que será, pero lo que es indiscutible es que muy poquito tiempo después de empezar a aplicarse dicho producto, la piel empieza a parecer más firme y con mayor elasticidad. Me han pedido que puntue los siguientes aspectos del uno al cinco, siendo el cinco el más positivo, así que... ¡qué comiencen las votaciones!

Resultados (firmeza y elasticidad): 5, sin dudarlo.

Formato adecuado para su uso: 4, está bastante bien, es suficientemente grande sin resultar aparatoso.

Aroma: 3, en este aspecto soy algo exagerada y no me suelen gustar los aromas de muchas cremas. En este caso, el aroma tiene un toque muy fresco, ideal para el verano.

Textura: 4, genial. Se absorbe rápido, así que muy útil para madres que no pueden estar esperando que se absorba la crema para vestirse.

Relación calidad/precio: 4, viendo los resultados ofrecidos, el precio está más que justificado.

Y en cuanto a este último aspecto, no me puedo olvidar de citar que en Skin Method están de promoción. Hace poquito tiempo que tenemos la suerte de poder comprar sus productos a través de su tienda on-line, a través de la cual nos podemos beneficiar de un 20% de descuento en sus productos añadiendo el código promocional MADRESFERA.



¡Ea! ¡Pues ya está! Más fácil no nos lo pueden poner. A cuidarse toca.

lunes, 10 de junio de 2013

Para ser original, hablemos un poquito más del I Encuentro de Madres Blogueras.

Para aumentar la afluencia de visitantes al blog se debe publicar un 30% más que los blogs de tu nicho de acción y además se debe ser original. Hay que diferenciarse. Por ello, yo me he lanzado y voy a publicar hoy lunes, después de varios días sin publicar. Y además voy a relacionar mi entrada de hoy con el I Encuentro de Madres Blogueras que organizaron el pasado sábado 8 de junio Madresfera y Yodona.

Constante en mis publicaciones y original, sí señor. Soy una intrépida, lo sé. No aprendo ni tomando notas cual alma que lleva el diablo. Pero es lo que hay.

Se ha hablado y me consta que se va a hablar mucho más del evento en sí, así que creo totalmente innecesario volver a comentar nada sobre las ponencias, looks ochojoteros, charlas, descubrimientos de madres estupendas, de padres estupendos también, etc. Creo que ya hay mucha literaura sobre todo ello y además, literatura de la buena. Me lo salto.

De lo que sí quiero hablar es de la sensación tan bonita que me llevo del encuentro. La sensación de que existen tantas visiones diferentes de la maternidad  y paternidad como madres y padres existen. La sensación de que es precisamente cada una de esas visiones las que nos llevan a plasmar tan diferentes opiniones acerca de la crianza de nuestros pequeños. Y la sensación de respeto hacia esas diferentes visiones y opiniones. Porque más allá de las marcas y de nuestra relación con ellas, del posicionamiento del blog, del SEO, de la usabilidad y del blog perfecto, está la relación con nuestros hijos y nuestra necesidad de compartir con otras madres y padres las experiencias que la maternidad y paternidad nos han hecho vivir.

Mil gracias a Madresfera por un proyecto tan bonito y por ser una plataforma que nos permita ponernos en contacto con madres y padres con las mismas inquietudes que nosotros. Y mil gracias a todas las madres y los poquitos padres que tienen la generosidad de compartir las experiencias con sus hijos y mostrar las miles de maneras que existen de enfrentarse a la revolución que supone la llegada de un hijo a nuestras vidas.

Un placer haberos conocido y haber compartido con todos vosotros una estupenda jornada de sábado.


jueves, 6 de junio de 2013

Ya no tengo un bebé y sigo teniendo que escuchar consejos. ¿Por qué?

Cuando eres madre por primera vez, todo el mundo se cree con derecho a darte consejos. De todo tipo. Y me he preguntado muchas veces por qué, pero no encuentro respuesta. Lo peor en esto de los consejos durante la maternidad es que no se reducen a los primeros meses del bebé, sino que perduran a lo laaaargo de los años.

Hace poco Oquídea Dichosa plasmaba en su blog con gran acierto los primeros consejos que recibió como madre primeriza. Me permitiré a continuación, plasmar algunos de los peores consejos que he recibido o que alguna otra madre me ha contado, con cara de pasmo, ahora que ya no tenemos bebés.

"Déjala, tiene que aprender, no es bueno protegerles tanto." Escuchado cuando me disponía a salvar a mi hija de una caída segura desde un columpio del parque. No sabía yo que abrirse la cabeza y desollarse las rodillas fuera tan necesario. Por supuesto que se caerá y muchísimas veces pero, mire amigo mío, las que pueda evitar lamadrequelaparió que soy yo, las evitaré.



"Debería comer más, eso es poco para ella" o su versión antagónica "Madre mía, le va a sentar mal, que no coma tanto". Vamos a ver, vamos a ver... ¿qué no tiene derecho la criatura a comer lo que le de la gana? No está desnutrida, tampoco obesa, come de todo... ¿tendrá derecho a tener más o menos apetito según el día? Pues no. Hay personas empeñadas en que coma según el apetito que a ellos les parece que pueda tener.



Otro gran consejo, escuchado hace muy poquito. "¿Para qué vais a pagar la excursión a la granja que ha organizado el cole si no se enteran de nada? Son muy pequeños..." Pues mire señora mía (en este caso era mujer quien me lo decía), puede que su churumbel no se entere de nada pero la mía, que es muy lista por cierto, sabrá sacar las conclusiones oportunas de la visita en cuestión. Por su puesto, no creo que en una excursión a la granja con el cole aprendan mucho acerca del ciclo de ordeño necesario que lleva una empresa dedicada al sector primario o el precio al que deben poner el litro de leche con el fin de ser una empresa competente en los tiempos que corren. Sin embargo, estoy segura de que la excursión en sí, sea a donde sea, aportará más conocimientos que muchas otras actividades que realizan todos los días.



Y no podía más que finalizar con el consejo por excelencia. Aquel que tengo la suerte de escuchar todos los días de la boca del padre de la Artista. "No le llenes tanto el vaso de agua, que se lo va a tirar encima". Genial. Pues te levantas tú del sofá cuando pida agua, le llenas el vaso hasta el punto exacto que conocéis tú y la Artista y yo, que no tengo habilidad para esos menesteres, me quedo aquí tan pancha. Arreglado.



Ayy madre, consejos vendo que para mí no tengo.



sábado, 1 de junio de 2013

"¿UN PARTO RESPETADO?" Lo que contaría mi abuela, si tuviera un blog.

Mi abuela es una persona especial. Tiene unos cuantos años y casi los mismos achaques que años. Sin embargo, nada le impide estar totalmente actualizada en cuanto a tecnología se refiere.

Hace unos cuantos años se apuntó con una amiga a “aprender cómo funciona el ordenador y el internet ese”. Le costó aprender a controlar el ratón. Ahora se comunica con su hermana vía email y desde facebook nos tiene a todos controlados.

El único inconveniente que encuentro al tema es que desde entonces ya no podemos tener discusiones en casa como dios manda. Ella no discute, no alza la voz. Y es que no sé en otras casas, pero en la mía, generalmente el que más grita más razón tiene.  Ella ya no tiene por qué unirse al gallinero en el que nos convertimos. Ella, en silencio, se conecta, busca en Google y la verdad aparece ante ella. Ante eso, no hay nada que hacer. Es “palabra de internet”.

Lo único que le queda por hacer es empezar a escribir un blog. Si lo hiciera, escribiría sobre su vida y su vida son sus cuatro hijos, por lo que no me extrañaría que formara parte de los mil y pico blogs dados de alta en Madresfera. Mientras se decide a tener el suyo propio, desde el mío y entre las dos escribiremos de vez en cuando esas historias sobre la maternidad a mediados del siglo pasado.

“UN PARTO RESPETADO”

Le pregunto si su primer parto, en el que dio a luz a mi madre, fue un parto respetado. ”¿Respetado? Bueno… La comadrona vino a casa sobre las doce de la noche, después de que fueran a buscarla porque me empecé a encontrar indispuesta. Llegó, me miró y vio que efectivamente estaba de parto, pero me dijo que iba para largo. Todos se fueron a la cama y la comadrona, una buenaza pero más bruta que unarao”, se acostó en la cama que tenía a mi lado y se durmió. Se despertaba de vez en cuando, me miraba y se volvía a dormir. Aguanté los dolores hasta las ocho de la mañana que di a luz a tu madre. La verdad que dormirse mientras estaba yo con semejantes dolores, no me parece muy respetuoso”.  No me refería a ese tipo de respeto pero, efectivamente, muy respetuoso dormirse en dicha situación no me parece.

“La niña era hermosísima (con eso se refiere a rolliza), morena y con los ojos verdes”. Pues porque sabemos que dio a luz en casa y que el intercambio de bebés era imposible, si no todos pensaríamos que aquella niña de ojos verdes no es la que actualmente es mi madre.

“Y ahí empezó todo, con ella comenzaron mis años como madre, los mejores de los mejores. Y hasta ahora. Porque da igual la edad que tengan tus hijos, se es madre para siempre”. Sin nada más que añadir, “palabra de mi amona”.